EL DOCUMENTAL SOBRE EL BAJO DE LAS GERARDIAS DA A CONOCER UN SANTUARIO DE CORAL EN CANARIAS


Las aguas de Lanzarote esconden un lugar excepcional en algunas zonas. Miles de corales centenarios conforman auténticos bosques submarinos que han convertido este paraje natural en una de las joyas biológicas marinas de nuestras costas. En ningún otro lugar del mundo como en Canarias hay tantos ejemplares de este tipo de coral, bautizado como Gerardia savaglia.

El documental "El bajo de Las Gerardias", se presenta en Lanzarote, el próximo día 21 de mayo en el Salón de actos del Cabildo de Lanzarote y muestra la belleza de este pequeño escarpe submarino situado al norte de la isla, entre los 30 y los 70 metros de profundidad. La Gerardia es un género de hexacorales o zoantario y sus ejemplares suelen tener formas y tamaños muy diversos.

Además de Gerardia savaglia, en este idílico lugar del océano habitan al menos otros 15 tipos de corales. Sin embargo, para los investigadores, "lo más destacado de este enclave no es tanto el número de especies como la calidad en la formación del conjunto que se presenta ante el observador".

El Bajo de Las Gerardias from Rafa Herrero on Vimeo.

Los creadores del film, producido por Aquawork, explican que los fondos marinos de Canarias están salpicados por infinidad de promontorios rocosos, la mayoría tan hondos que no sabemos nada de ellos. Otros son poco profundos y bien conocidos por los científicos y los buceadores. Sin embargo, el enclave de las Gerardias "no es muy profundo y conforma una comunidad biológica muy especial, única en el mundo". De hecho, es por debajo de los 40 metros donde se concentran la mayoría de las especies de corales y donde los bancos de Gerardia savaglia  son más densos y los ejemplares más longevos.

La película es el segundo proyecto en marcha después del documental y para filmarla se utilizaron equipos de buceo de circuito cerrado llamados "rebreather". Una mezcla especial de gases permitió a los cinco buceadores que participaron en la grabación alcanzar una profundidad de hasta 75 metros. En total llevaron a cabo más de 80 inmersiones y pasaron alrededor de 120 horas en el fondo del mar.

Las primeras inmersiones en este enclave se hicieron a finales de los años noventa. Los buceadores esperaban encontrar coral negro pero se toparon con paredes tapizadas por enormes Gerardias, ofreciendo el aspecto de un arrecife de coral. En los años siguientes se bajó la zona en varias ocasiones pero los equipos de buceo de aire comprimido no permitían descender a la profundidad necesaria para contemplarlo en su totalidad.

Sin embargo, el sistema "rebreather" permite mayor tiempo de inmersión (más de tres horas) y menor tiempo de descompresión. Además, no suelta burbujas por lo que son equipos silenciosos que permiten acercarse mejor a los habitantes del océano.

La zona fue declarada Reserva Marina de la Graciosa e Islotes al Norte de Lanzarote en 1995. Sin embargo, todavía son visibles las huellas que dejó la pesca con nasa (en la actualidad está prohibida) durante los años anteriores a la creación de la reserva marina.

Y es que los corales, aunque son organismos muy longevos, también son muy sensibles a la contaminación y a las agresiones. Los enganches con líneas de pesca o con los cabos puede provocar la muerte de los pólipos así como romper ramas o colonias enteras de corales. Aunque la zona pertenece a un entorno ya protegido, los investigadores reclaman que se reconozca específicamente este enclave para preservarlo de los impactos que sigue sufriendo en la actualidad.

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