EL OBSERVATORIO GEOFÍSICO DE LA ISLA DE ALBORÁN APORTARÁ NUEVOS DATOS SOBRE LOS TERREMOTOS


La sección geofísica del Real Instituto y Observatorio de la Armada en San Fernando (ROA) en la provincia de Cádiz, ha instalado un nuevo observatorio geofísico submarino y terrestre que está situado en el entorno de la isla de Alborán. El proyecto está financiado por la Armada, el Ministerio de Educación, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Instituto Español de Oceanografía. Su despliegue ha dado lugar a la realización de diversos estudios de ruido, análisis e integración en los diversos sistemas de gestión de datos.

La mayor actividad sísmica y de tsunamis en España se concentra en la zona comprendida entre el sur de la península, el norte de África, el Golfo de Cádiz y el mar de Alborán, por ello, investigadores del Departamento de Geofísica y Meteorología de la Facultad de Físicas de la UCM llevan años dedicados al estudio de esa zona concreta. Incluso han creado un grupo de investigación de la UCM, dedicado al estudio de la sismicidad, sismotectónica y riesgo sísmico.

El proyecto está dirigido por el capitán de navío José Martín Dávila, jefe de la sección de geofísica del ROA.

Elisa Buforn, profesora del Departamento de Geofísica y Meteorología y miembro de dicho grupo de investigación, cuenta que desde el año 1996, la UCM colabora con el Observatorio de la Armada de San Fernando (ROA) en la creación y mantenimiento de una red de estaciones sísmicas terrestres que envían datos en tiempo real, tanto a San Fernando como al Departamento de la Facultad de Físicas en Madrid. Dicha red se conoce como Western Mediterranean y colabora con otras instituciones internacionales que le permiten intercambiar datos de manera inmediata.

Actualmente se reciben datos GPS, meteorológicos como temperatura, presión, humedad, velocidad y dirección del viento y lluvia; de velocidad y aceleración del suelo, sismógrafo y acelerómetro, y los procedentes de un sensor marino de presión diferencial (DPG son sus siglas en inglés).

Además, los datos pueden ser vistos por cualquiera que pase por los pasillos del Departamento, ya que un par de monitores instalados allí permiten observar lo que está ocurriendo en gran parte del mundo. Ahí está, por ejemplo, el registro que demuestra que su red de estaciones sísmicas detectó el terremoto que ha sacudido Haití este mes de enero.

Un número importante de los terremotos que sacuden la zona indicada al principio de este artículo se localizan en zonas marinas. Por eso, hace unos años la Armada se planteó la posibilidad de instalar un observatorio geofísico permanente en el fondo marino, que se uniese a las estaciones terrestres. El lugar elegido fue la isla de Alborán y el grupo de investigación de la UCM se ofreció a colaborar.

La profesora Buforn asegura que la Universidad jamás habría podido contar con un observatorio de estas características por el coste económico que supone. No sólo hay que construirlo de manera totalmente manual y por encargo, con las características específicas de la zona marina en la que se va a ubicar, además hay que movilizar a un importante número de buques, algo realmente caro.

En el caso de este Sismómetro de Fondo Marino (OBS, por las siglas en inglés de Ocean Botton Seismometer) se han utilizado cuatro buques de la Armada para poder llevar a cabo la instalación, que comenzó el pasado 21 de septiembre.

La fase más difícil de la instalación fue el tendido del cable. Esta fase requirió trabajos tanto en el mar, con el tendido del cable submarino y la fijación del mismo, como en tierra, ya que se llevó el cable hasta el edificio del faro de la isla de Alborán, utilizado tanto por la Armada como por el Servicio de Vigilancia y Coordinación de la Reserva Marina y Reserva de Pesca de la Isla de Alborán gestionada por la Secretaría General del Mar.

En el tendido del cable, el Servicio de la reserva marina prestó un apoyo fundamental, primero, con los trabajos previos de localización del emplazamiento del sensor por medio del ROV que posee la reserva marina y luego con el apoyo logístico en el traslado de personal, material y equipo para el tendido, a bordo de las embarcaciones de vigilancia de la reserva marina, facilitando alojamiento en el edificio del faro.

Por el apoyo prestado, el Servicio de Vigilancia y Coordinación de la reserva marina recibió felicitaciones expresas de los mandos del Real Observatorio de la Armada.

En octubre se instaló el instrumental en el fondo del mar y comenzó la transmisión de datos al centro instalado en dicho faro. Y, por fin en noviembre se procedió a la instalación de los sistemas definitivos de adquisición y transmisión de datos. Elisa Buforn explica que en primavera se realizará un segundo viaje hasta la isla de Alborán par revisar el equipamiento, y se espera que a lo largo de este año 2010, la Facultad de Físicas ya reciba, en directo, la información del OBS.

Este tipo de observatorios permanentes marinos son poco comunes, y en nuestro país sólo existen otros dos, el último de ellos instalado hace pocos meses por el CSIC en el Golfo de Cádiz. La diferencia con el que ahora ha instalado la Armada, es que este último es además observatorio geofísico. La nueva estación permitirá a los investigadores conocer mejor la sismicidad de esa zona y saber cuáles son los riesgos sísmicos en las zonas costeras.

De hecho, en la actualidad se prepara, en el Departamento de la UCM, una tesis sobre el riesgo de seísmos en la ciudad de Málaga. Eso sí, Buforn recuerda que la suya es una red de investigación y no de alerta sísmica. De eso se encarga el Instituto Geográfico Nacional.