UN AVISTAMIENTO INUSUAL EN LA RESERVA MARINA DE TABARCA


Por Felio Lozano Quijada (Coordinador de la reserva marina de la Isla de Tabarca)

El pasado  día 11 de enero de 2007 ocurrió algo asombroso. Sí, asombroso por la rareza y  ocasionalidad del hecho. La pareja de guardia en la Reserva Marina de la Isla de  Tabarca, D. José Joaquín Esplá Matamoros y D. Andoni  M. Ansotegui García, en una de sus rondas rutinarias alrededor de las  aguas de la Reserva Marina, observaron un movimiento extraño en la lejanía que  les inquietó.

Al acercarse poco a poco a la zona con precaución, lograron  situarse a una veintena de metros del motivo de su sorpresa, que no fue otra que  observar una foca nadando en las inmediaciones del bajo de la Llosa, en las  aguas exteriores de la Reserva Marina, posición aproximada 38º 09,60´ N y 000º  26,10´ W.

No hubo género de dudas, ya que pudieron observar la cola pinnípeda  del animal varias veces, e incluso comprobar que el pelaje del dorso presentaba manchas en forma de lunares más oscuras. Este último dato ha generado dudas a  cerca de qué especie concreta de fócido se trataba, ya que ese mismo  día, coincidió que el mamífero marino fue también observado por el pescador  local Ramos, en aguas más costeras de la citada isla, describiéndola  con un pelaje más uniforme y rojizo, y asegura que estuvo durante  varios minutos observando cómo el pinnípedo jugaba con un pescado, lanzándolo al  aire y devorándolo al fin entre sus miembros anteriores.

Ese mismo día se dio aviso con una llamada telefónica a la "Red de Avistamiento de la Foca Monje"(Redfom), con quien colabora la Secretaría General de Pesca Marítima, dando todos los datos posibles que se  tomaron. En cuanto sea posible Redfom tiene interés en comentar el encuentro con el pescador Ramos.

En la actualidad no queda ni medio millar de ejemplares de foca monje, repartido por el mar Mediterráneo, el litoral norteafricano y las islas de Madeira. Su principal santuario mundial es la península de Cabo Blanco, extremo sur del antiguo Sahara español y hoy en día dividido administrativamente entre dos países: Marruecos y Mauritania.

La fundación CBD-Hábitat, con la colaboración de diversos organismos oficiales (SGPM) y entidades especializadas, se encarga de realizar el seguimiento de esta población de foca monje, controlar y vigilar las cuevas de cría y su entorno, así como mejorar las condiciones de vida de los pescadores artesanales, sobre todo mauritanos, que faenan en la zona e involucrarles en la conservación de la especie. Con el lanzamiento de Redfomse abre una nueva línea de trabajo, en esta ocasión con pescadores españoles.

Desde www.focamonje.es y www.redfom.com se tiene acceso a cumplida información sobre la biología de la foca monje del Mediterráneo, así como sobre sus problemas de conservación y las iniciativas emprendidas para salvar a la especie de la extinción. De visita obligada para todos los interesados en este mamífero marino, esta Web recién creada incluye una guía visual de identificación de ejemplares por edades, y se completa con un despliegue de videos, fotografías y documentación. Además, los pescadores encontrarán en ella la información necesaria para colaborar a través de Redfom.

No se  logró fotografiar al animal, para identificarlo correctamente, ya que existen  claras dudas de si se trataba de un ejemplar errante de la foca monje  (Monachus monachus) algo que hubiera sido muy significativo y  extraordinario, o un ejemplar también divagante de la foca de casco  (Cystophora cristata), algo que también es un hecho extraordinario, ya  que es una especie de aguas frías árticas, mucho más abundante que la foca del  Mediterráneo, y cuyas crías poseen un gran instinto de dispersión desde las  zonas de reproducción.

Algunas de ellas han sido observadas muy  esporádicamente en el litoral andaluz. Sin embargo, un hecho  evidente y sin discusión es que se trataba de un ejemplar adulto, ya que ambas  citas refieren a un animal grande, de casi dos metros de longitud.
   
Se intentó sin resultados dar con ella, pero no  ha habido suerte. Quizás esté ya muy lejos... sólo queda desearle suerte, y  pensar que haya encontrado algún rincón de nuestras costas e islas, todavía no degradado por la mano del hombre, y donde soleándose tranquilamente en alguna  salvaje cala, nos guiñe un ojo de complicidad...