Red Iberoamericana de Reservas Marinas

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Islas Columbretes Introducción

Quienes somos

La Red Iberoamericana de Reservas Marinas constituye una iniciativa llevada a cabo por un grupo de gestores de espacios marinos protegidos, americanos y españoles, que adoptaron la decisión de poner sus experiencias en común y abrir caminos para la realización conjunta de proyectos. Esta idea surgió durante la celebración de las I Jornadas Internacionales sobre Reservas Marinas que tuvo lugar en Murcia (España) durante los días 24, 25 y 26 de marzo de 1999.

La adhesión a la Red es totalmente libre y con el único compromiso de participar en la cooperación y el intercambio de información. Estos principios se reflejan en el protocolo de adhesión. El inicio de la Red, facilitado por la posibilidad del conocimiento mutuo de diversos gestores, fue posible gracias a la colaboración del Programa ARAUCARIA de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).

ver Red de reservas marinas (castellano)

ver Red de reservas marinas (english)

Protocolo de adhesión a la Red Iberoamericana de Reservas Marinas

El espacio marino protegido que se cita a pie del escrito ha adoptado la decisión de integrarse en la red iberoamericana de reservas marinas con los objetivos específicos siguientes:

  1. Cooperar conjuntamente en el desarrollo y fortalecimiento de los espacios marinos protegidos en el marco de un desarrollo pesquero sostenible de las poblaciones locales.
  2. Intercambiar permanentemente la información sobre los espacios marinos protegidos con el fin de mejorar la gestión de los mismos.
  3. Desarrollar proyectos comunes que promuevan el estrechamiento de vínculos entre los espacios adheridos a la red.
  4. Transferir la experiencia adquirida en gestión, divulgación, enseñanza, formación y seguimiento de los espacios protegidos.

Los fines de esta red serán:

  1. Transmitir a los diversos estamentos de la sociedad la necesidad de la preservación de hábitats marinos y de especies asociadas.
  2. Ser lugares abiertos a los estudios e investigación científica que contribuya al conocimiento de la biodiversidad marina.
  3. Mostrar a los profesionales de la explotación pesquera, así como de otras actividades económicas, las ventajas del establecimiento de ambientes de usos limitados para mejorar el rendimiento futuro de los recursos marinos.
  4. Fomentar en la sociedad el respeto por el mar y aumentar el aprecio por sus recursos a través de estos ambientes privilegiados por sus riquezas biológicas y su belleza submarina.
  5. Ayudar a la implantación de nuevas reservas marinas en Iberoamérica mostrando las ventajas que se generan con estas reservas y asesorar a los promotores con las experiencias obtenidas.
  6. Mantener abierto un foro de encuentro a todas las personas interesadas (profesionales y aficionados) en los temas de conservación marina, donde puedan enviar sus comentarios y sugerencias para mejorar los aspectos de uso y gestión de hábitats y recursos marinos.

La red garantizará su cohesión mediante una página WEB de cuyo desarrollo y mantenimiento se encargará la Secretaría General del Mar y cuya coordinación correrá a cargo del Instituto Español de Oceanografía.

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Reservas Marinas

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en su 17ª Asamblea General, celebrada en 1988, recomendó la siguiente definición de áreas marinas protegidas:
"Cualquier área del territorio intermareal o submareal, cuyos fondos, aguas, flora y fauna asociadas, así como sus aspectos históricos y culturales, han sido preservados por las leyes o cualquier otra medida efectiva para proteger todo o parte del medio ambiente incluido en la misma."

Durante esa misma Asamblea, la UICN intentó profundizar en el concepto de protección. Para ello, definieron una serie de objetivos, de carácter bastante amplio, y propusieron que cualquier espacio que pretendiese considerarse como protegido debería cumplir, al menos, uno de dichos objetivos. Por su carácter ilustrativo merece la pena que los resumamos a continuación:

  • proteger y gestionar sistemas estuáricos y marinos que sean significativos, con el fin de asegurar su viabilidad a largo plazo y mantener su diversidad genética
  • proteger especies y poblaciones sobreexplotadas, amenazadas, raras o en peligro, así como preservar los hábitats que se consideren críticos para su supervivencia
  • proteger y gestionar áreas de importancia para el ciclo vital de especies económicamente importantes
  • prevenir actividades externas que afecten negativamente a las áreas protegidas
  • proveer el continuo bienestar de la población afectada por la creación de las áreas protegidas; preservar, proteger y gestionar emplazamientos culturales e históricos, así como los valores estéticos naturales de áreas estuáricas y marinas, tanto para las generaciones presentes como para las futuras
  • facilitar la interpretación de los sistemas estuarinos y marinos con fines de conservación, educación y turismo
  • acomodar, con los regímenes de gestión apropiados, el amplio espectro de actividades humanas compatibles con los objetivos primarios de las áreas protegidas
  • proveer medios de investigación y entretenimiento, así como controlar los efectos sobre el ambiente de las actividades humanas, incluyendo los efectos, tanto directos como indirectos, derivados de actividades producidas en áreas próximas

La gran variedad de figuras de protección que se han desarrollado, así como la diversidad de objetivos con los que se han creado, terminaron por originar una considerable confusión entre las personas interesadas en estas actividades. Por ese motivo, numerosas instituciones y expertos han intentado poner cierto orden, elaborando clasificaciones de áreas protegidas. Una vez más, ha sido la clasificación propuesta por la UICN la que más éxito ha tenido, siendo, actualmente, la referencia obligada cuando se habla de áreas protegidas. En su última revisión se recogen seis categorías de áreas protegidas:

  1. Reserva Natural Estricta/Area Natural Silvestre. Protección estricta
  2. Parque Nacional. Conservación del ecosistema y actividades recreativas
  3. Monumento Natural. Conservación de características naturales especiales
  4. Área de manejo de Hábitats/Especies. Conservación a través de una gestión activa
  5. Paisaje Terrestre/Marino protegido. Conservación de paisajes con fines recreativos
  6. Área Protegida con Recursos Manejados. Uso sostenible de los ecosistemas naturales

No obstante, cada país, en virtud de su soberanía legislativa puede establecer figuras de protección con diferentes nombres.
En el mar la denominación genérica de Área Marina Protegida (MPA de sus siglas en inglés) designa cualquier zona que tiene un estatus legal de protección.
Una Reserva Marina es una zona delimitada del medio marino, dentro de la cual se regulan estrictamente las actividades que se pueden llevar a cabo, esencialmente las pesqueras. En las reservas marinas se cumplen tres objetivos básicos:

  • mantener los procesos ecológicos básicos que sostienen la vida;
  • preservar la diversidad genética; y
  • asegurar la utilización sostenible de las especies y ecosistemas

Las reservas pueden estar sometidas a una zonación, es decir, pueden practicarse diferentes actividades en diferentes zonas. Generalmente, en estos casos, existe una zona estrictamente protegida, donde se prohíbe cualquier extracción de flora y fauna. Estas actividades, indudablemente, están sometidas a una vigilancia para asegurar su cumplimiento.

Generalmente se pretende con las reservas marinas que la protección estricta de un área favorezca la reproducción, dentro de la misma, de las especies de interés pesquero y que esa abundancia de descendientes contribuya a la repoblación de las zonas adyacentes.

Subsidiariamente, la vigilancia en la reserva permite reducir los posibles conflictos entre los distintos grupos de usuarios, al tiempo que se ayuda a preservar la biodiversidad en la zona.

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